Rosquillas de anís

Cómo hacer rosquillas de anís caseras

Rosquillas con naranja y anís

Las rosquillas de anís son típicas de nuestra región, pero al regusto de anís se le puede añadir un sabor a naranja, que combina muy bien. Con los licores, los granos y la cáscara, obtendremos un sabor muy potente en nuestras rosquillas.

Por el licor, no son rosquillas aptas para niños, por lo que si queremos dárselas tenemos que eliminar el licor. Y para decorarlas, igualmente vale azúcar glas o glaseado, pero no recomiendo canela, pues sería una mezcla de sabores que no quedaría bien.

Rosquillas con naranja y anís

Ingredientes

  • 150 ml + el necesario para freír de aceite de girasol
  • Harina, la admitida
  • 250 ml de leche entera
  • 2 cucharadas de anís en grano
  • la cáscara de una naranja
  • 150 gr de azúcar
  • 1 huevo
  • 1 sobre de levadura (16 gr)
  • 1/2 copa de anís
  • 1/2 copa de licor de naranja, como Cointreau
  • Azúcar glas para decorar

Preparación

Calentamos la leche y el aceite en un cazo y le añadimos el azúcar y la cáscara de naranja. Una vez que llegue a ebullición, lo apagamos y dejamos que enfríe.

Añadimos un poco de harina y la levadura en un bol, y vertemos el líquido frío encima (sin la cáscara de naranja), al mismo tiempo que lo removemos. Incorporamos el huevo y le añadimos el anís en grano, la media copita de anís y la media de licor de naranja.

Lo mezclamos todo, y vamos añadiendo más harina hasta que tengamos una masa dura, que no se pegue en los dedos. Tendremos que amasarla finalmente con las manos, para hacerlo bien.

Le damos la forma característica de la rosquilla, cogiendo un trozo en la mano y estirándolo con las palmas de las manos, uniendo los extremos para que quede un aro.

El grosor de la rosquilla queda a nuestra elección, pero es recomendable que no sea muy grueso para que se pueda hacer bien por el centro.

Ponemos una sartén a calentar a fuego medio-alto, y vertemos aceite suficiente como para cubrir las 2/3 partes de la rosquilla.

Podemos hacer la prueba del pan para saber si el aceite ha cogido suficiente temperatura. Solo tenemos que añadir un pedacito pequeño de pan, y cuando se empiece a freír, ya podemos añadir las rosquillas.

Esperamos unos minutos a que se doren por el lado de abajo, y le damos la vuelta para que se frían por el otro lado. Después las sacamos a un plato con papel absorbente y dejamos que enfríen. Por último, les añadimos el azúcar glas por encima.